Así lo afirma en una columna publicada en el sitio mdz online el periodista y analista político Beto Valdez. También explica que resultan cada vez más evidentes los problemas que tiene Juntos por el Cambio para penetrar en el conurbano profundo.
Los llamados «sin tierra» del PRO, salvo honrosas excepciones, no han logrado inserción territorial y están cómodos en el rol de opositores, algunos con buena onda con el alcalde. Sin embargo destaca casos como el de Lalo Creus, de La Matanza, un candidato que construye, y que parece ser el que más chances tiene en el espacio para jugar por la intendencia de un distrito que siempre fue gobernado por el peronismo.
No es ninguna novedad que a Juntos por el Cambio les cuesta hacer pie en los municipios más populosos del conurbano, sobre todo en la Tercera Sección Electoral. La Unión Cívica Radical prácticamente nunca tuvo inserción territorial en el Gran Buenos Aires, a diferencia del PRO. El partido amarillo está consolidado en distritos menos amigables para ofertas electorales no peronistas como Tres de Febrero o Lanús, pero no surgen dirigentes competitivos y la mayoría de los “sin tierra” saben que no pueden ganar y están cómodos como oposición y en algunos casos se perciben convivencias amigables y sospechosas con los intendentes peronistas.
En La Matanza la situación interna es muy endeble. Alejandro Finocchiaro es el referente del PRO en el territorio más extenso del GBA, pero empieza a generar resistencias por la falta de inserción territorial y además lo critican por no haber querido encabezar la lista de concejales de JxC y optó por la comodidad de una banca en la Cámara de Diputados. Su rival interno es el concejal Lalo Creus, conocedor del territorio, proveniente de las organizaciones sociales. El año próximo seguramente se enfrentará en una PASO, el mismo día que la esposa de Emilio Pérsico, Patricia Cubría, competirá contra el intendente Fernando Espinoza.
Los llamados “sin tierra” es un grupo heterogéneo de referentes que vienen perdiendo hace años con los Barones de sus distritos. Probablemente rompan esa condición Ramiro Tagliaferro que puede volver a ganar en Morón; Lucas Delfino, quien tiene serias chances de ganar en Hurlingham; Martiniano Molina en Quilmes y el concejal Gastón di Castelnuovo podría dar el batacazo en Ituzaingo, donde la sociedad se agotó de la hegemonía de Alberto Descalzo. También en Tigre se abren posibilidades para el actor Segundo Cernadas o Nicolás Massot.
La síntesis de lo escuchado en el submundo del GBA no solo tiene que ver con que «billetera mata galán”, sino además con una reflexión poco comentada. “Ellos, con el triunfo de María Eugenia Vidal en 2015, se confundieron, pensaron que esto era fácil, pero fue producto de una situación irrepetible con Aníbal Fernández como nuestro candidato”, reflexiona un funcionario municipal del PJ. Se sabe que es difícil crecer en en esos distritos, pero eso no justifica la «borocatización», votos a cambio de contratos y resistencias a la llegada de jefes territoriales como Creus en La Matanza, quien está dispuesto a ser intendente y para eso va a dejar la piel sin compromisos de casta política.








